Soledad no es igual a estar solo.

La vida es un constante ajetreo, y en un parpadeo sin darte cuenta se te resbala entre los dedos como la arena del mar. Siempre dicen que hay más tiempo que vida, cuando en realidad todos sabemos que no es verdad. Estamos tan obsesionados de vivir en nuestras pequeñas realidades perfectas, enintentar seguirle el paso al mundo y en tratar de vencerlo para ir por delante de él. En vencer al tiempo y sacarle el mayor provecho pensando que entre más cosas hagamos más productivos somos y por tanto compramos la idea de que esto realmente nos hace felices. Y al final del día simplemente estamos exhaustos. Exhaustos de vivir tan rápido. Exhaustos de ser “perfectos”. Exhaustos de “hacer lo correcto” y de “conocer el rumbo de nuestras vidas” sabiendo que la vida es una montaña rusa impredecible y que en realidad somos nada en un universo del todo. Y es aquí cuando caemos en cuenta de que probablemente el tiempo se nos fue y no nos dimos cuenta. Nos enfundamos tanto en hacer valer el tiempo que en realidad no lo disfrutamos para nada. No disfrutamos su lentitud, no disfrutamos aquellas noches de desvelo con amigos, cada una de nuestras comidas, pero más aún: pareciera que disfrutamos de todo menos de nosotros y de nuestra propia compañía. Después de estar disfrutando de una semana santa totalmente diferente que cualquier otra, me he dado cuenta de que a pesar de que estés haciendo lo que amas, muchas pequeñas cosas que son parte de tu esencia se han perdido en el camino sin tu conciencia. Siempre me ha gustado pasar tiempo de calidad conmigo misma y desde hace algún tiempo comencé a invertir cada vez más en esa persona que es el motor de mi vida, cuyas metas y motivación me mueven a luchar día a día por lo que quiero, y esa… amigos míos…soy yo. Y a pesar de esto, en estos últimos días he aprendido, he recordado partes mías que ya había olvidado, desde cómo me fascina prepararme  comida  deliciosa… que me encanta mimarme con todo…con todo y más con el tiempo de soledad. Porque la soledad no significa estar solo, significa disfrutar tú misma y encantadora presencia, disfrutar de cada alocado o reflexivo pensamiento, de sentir al máximo cada emoción que te llena el cuerpo analizándola hasta sentirla en la punta de los dedos, de crecer, de leer…pero no solo libros…sino tu vida a través de ellos… de disfrutar la tranquilidad y la calma de simplemente dedicarme a ser tu. Creo que ese sentimiento de paz y de satisfacción no se puede igualar, y tal vez es ese el vacío que muchas veces intentamos llenar con personas que solo sobran en nuestra vida. Personas a las que les sobran las criticas, las opiniones, les sobran las palabras y les faltan tanto las ideas. Y por eso en esta noche tranquila… en este inicio de fin de semana.. sé que no importa si no salgo de antro o a beber unas copas…si nadie me encuentra o si no actualizo mis redes sociales… porque estoy feliz de disfrutar mi tiempo de soledad al lado mío.

Elie Banks.

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